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sábado, 22 de junio de 2013

CALLE MUNGUIA-TRIANA






La calle Munguia sale de Mayor de Triana, hasta Francisco Gourie





                             Una de las transversales de la arteria comercial de Triana, que comunica con la calle Francisco Gourié, figura rotulada con el topónimo vizcaíno “Munguía”. Se trata de un próspero municipio de la provincia bilbaína, en el que se desarrolla una intensa actividad industrial, preferentemente en los campos de la fundición, fabricación de papel, abonos químicos y productos alimenticios.
                        La villa de “Munguía”, que en el siglo XIX apenas contaba con 2000 habitantes, alcanza en la actualidad los 20.000. Este topónimo vizcaíno, con el tiempo, devino en el apellido que en la actualidad ostentan numerosas familias.
          Una persona, oriunda de esta localidad, apellidada “Munguía” se estableció probablemente en nuestra ciudad, quizá como marino mercante o comerciante, y su recuerdo perdura en el callejero de nuestro barrio.
                       Sólo disponemos del apellido “Munguía” e ignoramos cuál fue su nombre, actividad, época y demás circunstancias que permitirían completar estas breves líneas.

CALLE CLAVEL-TRIANA






Calle Clavel, entre Mayor de Triana y calle de la Marina , hoy Francisco Gourie




                      En el nomenclátor urbano de Las Palmas existe una cuarentena de calles que llevan nombres relacionados con el reino vegetal; como muestra recordaremos los siguientes: amapola, azucena, cactus, drago, laurel, margarita, nardo, verol, tulipán; y formando parte del repertorio floral figura también “el clavel”. Con él aparece rotulada una de las calles que enlaza la de Triana con la de Francisco Gourié.
                     Ese hermoso vegetal de hojas largas, estrechas, puntiagudas, cuyas flores exhalan un perfume delicado, que recuerda el del clavo de especia, es singularmente estimado en España y mimado en Andalucía porque constituye el aditamento obligado en el peinado de la mujer del sur en los regocijos verbeneros y feriales.
                     En el clima privilegiado de Canarias, que disfruta de muchas horas de sol, prospera el clavel con singular frondosidad; y, por añadidura, cuenta con una variante denominada “clavel de sol” que se desarrolla sin necesidad de tierra ni riegos, bastándole el sol y el aire templado. Se reproduce fijando unos gajos en un bastidor de madera o caña y colgándolo sobre una pared bien orientada.